Pasó la fase de
liguilla por orgullo, superó los octavos por inercia, ganó los cuartos
por casta y ayer eliminó en semifinales a Francia por un billete a las
olimpiadas de Río. A lo largo del presente Eurobásket, la selección
española siempre parece haber tenido razones de peso para vencer a sus
rivales, por más que éstos se llamaran Turquía, Grecia, Alemania o
Francia y, sobre todo, por más que las ausencias (Marc Gasol, Navarro,
Ibaka, Ricky) y las lesiones (Rudy Fernández y por momentos Pau Gasol), se hayan cebado con la ÑBA.
Encuadrados en el grupo más potente, del que si hoy gana Serbia a
Lituania habrán salido los dos finalistas del torneo, y reponiéndose a
un par de dolorosas derrotas iniciales, los de Scariolo demostraron ayer
ante la anfitriona, más 27000 personas en contra, que siguen siendo la
selección a batir en...












