viernes, 18 de septiembre de 2015

Los hombres inacabables


Pasó la fase de liguilla por orgullo, superó los octavos por inercia, ganó los cuartos por casta y ayer eliminó en semifinales a Francia por un billete a las olimpiadas de Río. A lo largo del presente Eurobásket, la selección española siempre parece haber tenido razones de peso para vencer a sus rivales, por más que éstos se llamaran Turquía, Grecia, Alemania o Francia y, sobre todo, por más que las ausencias (Marc Gasol, Navarro, Ibaka, Ricky) y las lesiones (Rudy Fernández y por momentos Pau Gasol), se hayan cebado con la ÑBA. 

Encuadrados en el grupo más potente, del que si hoy gana Serbia a Lituania habrán salido los dos finalistas del torneo, y reponiéndose a un par de dolorosas derrotas iniciales, los de Scariolo demostraron ayer ante la anfitriona, más 27000 personas en contra, que siguen siendo la selección a batir en...
... Europa (dos oros, 2009 y 2011; dos platas, 2003 y 2007; y dos bronces, 2001 y 2013).

Enfrente no estaba Francia, sino la mejor Francia de la historia del baloncesto, no obstante España no sólo contaba con Claver, Felipe Reyes, Llull o Mirotic, sino con el mejor jugador que haya tenido jamás desde su fundación: Pau. Un pívot capaz él solito de anotar para los suyos el 50% de los tantos, y contribuir de forma mayoritaria a apear del eurobásket al más brillante elenco de jugadores galos en su propia sede.

La euforia, por tanto, inunda hoy los diarios, cadenas de televisión y emisoras de radio nacionales, y no es para menos cuando, a un dudoso comienzo plasmado en dos derrotas, hay que añadirle importantes ausencias, inoportunas lesiones y el victimismo mediático tan característico por estos lares cuando pintan bastos. Sin embargo, tanta alegría deja un poso de preocupación: ¿si un único hombre es el encargado de llevar nada más y nada menos que la mitad del peso de su selección, que ocurrirá cuando él no esté para poder brindarnos los cuarenta puntos necesarios que nos permitan ganar?

Sea como fuere, la ÑBA vuelve a estar en una final a pesar de, o gracias a, la excesiva dependencia sobre el pívot catalán. Delante tal vez comparecerá uno de los dos conjuntos que ha conseguido tumbarnos en el europeo: Serbia. Y como no puede ser de otro modo, para afrontar la decisiva cita con garantías de éxito, nos aferramos a esas razones de peso antes citadas y que parecen haberle permitido a la selección ir derribando obstáculos. El domingo seguiremos conservando intactos nuestros motivos: el oro y Pau.

El Sietemesino
Imagen (Google)

1 comentario:

  1. Inmensa crónica, primo. En el partido ante Francia, lo tuvimos todo en contra: el público, los árbitros, las lesiones... Y, sin embargo, ganamos. La cara de los franceses es un poema.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar