lunes, 11 de mayo de 2015

El delfín y la golondrina (parte II)

Y ella, que apenas había reaccionado hasta el momento, negó con la cabeza sin dejar de mantener inmóvil el resto de su cuerpo. Sin embargo, al no obtener una respuesta más rotunda, el delfín prosiguió:

-Es raro verte en el suelo sin volar, puedo ayudarte?

Inspiró profundamente hinchando su blanco buche y, al fin, ésta contestó casi en un susurro:

-No, no estoy enferma. Tengo un ala herida que me impide volar porque me duele mucho.

-¿Comes peces? ¿Te traigo uno pequeñito?

En el rostro de la golondrina dibujose entonces una leve sonrisa, contempló al delfín y pensó que ese animal era tan grande como tierno, porque se preocupaba por ella sin conocerla de nada. Y acertó a articular:

-No como peces, pero gracias por tu ofrecimiento. Nadie en todo el bosque se ha parado, como lo has hecho tú, al verme en el suelo, mucho menos para brindarme auxilio.

-No hay nada que agradecer, pues todos en algún momento necesitamos que nos ayuden. Mas no me has dicho cómo puedo hacerlo yo.

lunes, 4 de mayo de 2015

El delfín y la golondrina (parte I)

La historia que sigue, sucedió hace mucho, mucho tiempo, tanto, que los seres vivos, incluido el hombre, todavía se comunicaban entre sí y no existían diferencias en las especies.

Una tibia tarde de primavera, un curioso y aventurero delfín que jamás se había sumergido en aguas dulces, quiso saber que sentiría al nadar entre corrientes tan distintas a las acostumbradas. Por eso, y después de no mucho meditarlo, adentrose por el delta del río que infinidad de veces contempló anhelante desde el mar; remontó su curso hasta encontrarse en mitad de un sereno e inmenso lago, que le pareció el lugar más hermoso y relajante en el que estuvo nunca: ningún depredador acechaba y tampoco era necesario preocuparse por peligrosas corrientes tan habituales en mar abierto y el conjunto de criaturas que allí vivían mostrábanse, por demás, amables y acogedoras. Poco tardo, claro, en establecerse en el remanso dada la posibilidad, también, de curiosear tierra. Algo que siempre le fascinó y que, sin embargo, en pocas ocasiones pudo deleitarse con el debido detenimiento.

lunes, 2 de marzo de 2015

Jamón de mi corazón.

Todos sabemos que es una de las joyas de la gastronomía española y desde hace ya muchos años sabemos que es un alimento muy saludable aunque siempre han intentado ponerle peros. Pero hay estudios científicos que refutan cualquier opinión contraria a este alimento.

El último y más exhaustivo ha sido realizado últimamente en el Hospital Ramón y Cajal de Madrid en los que acaban con los tres mitos relacionados con su consumo: ni engorda, ni sube los triglicéridos ni tampoco la tensión arterial. Y sobre todo y lo más importante es que han demostrado por primera vez que su consumo regular mejora uno de los termómetros de la salud vascular: el endotelio, el tejido que tapiza nuestras arterias. En la inflamación de este tejido está el origen de la mayor parte de la enfermedades cardiovasculares. Cuando el endotelio sufre se dispara el riesgo de sufrir un infarto.

Dicho estudio ha comprobado que el consumo de 50 gramos diarios de jamón ibérico (mucho mejor si es de bellota) durante seis semanas, mejora considerablemente el endotelio y además lo hace con efecto memoria y los beneficios se mantienen después de dejar de consumirlo. Además han demostrado que aunque es un producto rico en sodio su consumo produjo un descenso en la presión arterial de los consumidores habituales.

Y es que aunque hagan estudios científicos ya la sabiduría popular lo decía: "De la mar el salmón y de la tierra el jamón".

La minina
(imagen Google)






domingo, 15 de febrero de 2015

Tu perversa humanidad




A veces desconfías y tienes recelos prolongados
estar contigo es como jugar a los dados
te limitas y me limitas por momentos
social y patéticamente,
que es drástico seguir a tu lado.

Te sientes y sientes peligro constante
y deseas saber sobre mis motivos
y mis lados oscuros,
que todos, incluso tú tenemos
y son nuestros, son parte de una historia
que ni siquiera es tuya
pues tú ni existías.

A veces siento tu aislamiento hacia mí
tu raro comportamiento externo
para con lo tuyo y para con lo nuestro
como delirios referentes a tus infiernos
que nunca serán los míos…