domingo, 11 de enero de 2015

Viuda negra





Yo conocí a la mujer araña.

Fue en un otoño de estrellas,
caricias y falsas promesas
que abolian cualquier voluntad.

Yo me enamoré de la mujer araña.


Cutis lechoso y opacos
su ojos, andar solitario
y fingidas maneras de amar.

Yo sufrí a la mujer araña.

Burdas, teatrales tristezas
tejían la tela sedosa
en que estuve dispuesto a finar.

Yo sobreviví a la mujer araña.

Fácil no fue reponerse
en medio de besos tramposos:
recobré mi valiosa libertad.


El Sietemesino

1 comentario:

  1. Vaya! Acabo de ver esto y me he quedado...¿Quién debe darse por aludido con este poema? No puedo crérmelo. Pido perdón desde el corazón por la parte que me toca y me encuentro con esto. No me lo esperaba.
    Ya está, ya me has destrozado. Supongo que estamos definitivamente en paz.

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