domingo, 3 de noviembre de 2013

Diálogo

 
 
Campo a través iba yo caminando
al encuentro de mi preciosa amada
con el alma henchida y esperanzada
y las violáceas flores admirando.
 
-Muy buenos días, justo Padre Armando.
¿Disfrutando de la emperifollada
mañana, bajo su luz enjaezada,
gracias al paseo que usted está dando?-.
 
-Así es, confiado salí, sin duda,
pensando: a quien madruga, Dios le ayuda.
Eso creía, grácil y buen mozo.
 
Mas la realidad siempre fue tozuda,
al verte me acordé de la cornuda
de tu madre y mi gozo cayó al pozo-.
 
 
El Sietemesino 

1 comentario:

  1. Ja, ja, ja. Muy buen soneto satírico. Te felicito.
    Saludos y un abrazo.

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