jueves, 31 de octubre de 2013

Seis de la tarde


 



A las seis de la tarde
una lengua infinita
atraviesa implorante
la pared opresora
que retiene al artista.
 
Ya es la hora del ansia
misteriosa donde arde
realidad y valentía,
libertad y erotismo,
empatía y peligro.
 
En silencio contemplan
perdurables las meninas
los delirios dementes
y en el cuarto a las seis
hasta el perro se excita.
 
La utopía es posible,
la poesía respira,
en el éxtasis ambos
se convierten en dioses
al quebrarse el reloj.
 
Dos botes de pintura
color Rosa-Castilla
corrigiendo un paisaje
gris plomizo-gris celda
convocando al esperma.
 
Él, brillando en su frente,
una perla de fuego;
y ella, aún toda lengua,
pretendiendo alcanzar
la pureza del lienzo.
 
Las campanas de arsénico,
las espuertas de cal,
las heridas que queman,
y el gentío rompiendo
las ventanas fue antes.
 
Los sesenta minutos
que separan las cinco,
de las seis de la tarde,
la cogida y la muerte
del amor y la vida.
 
 
Poema: El Siemesino
Dibujo: Castillas


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