jueves, 16 de octubre de 2014

Sin título


Las alas salobres
de espuma constante,
lo mismo enlazan
que igual desvinculan.

Por eso los ojos
se clavan inmensos
allá en los confines

que marca el silencio.

Pañuelos bordados,
gaviotas graznantes,
arena quemando
un nudo violeta.

La mar, el mar, la mar...
traición y promesa,
prisión de criaturas
que ignoran las sombras
que ahogan afuera.

La mar, el mar, la mar...
misterio insondable,
secreto que anuncia
que nada es el todo
y el todo es nada.

Las alas salobres
de espuma constante
igual desvinculan
lo mismo que enlanzan.

Por eso en las bocas
se esboza la dicha
que trae el horizonte
marino del norte.

Abrazos leales,
gaviotas graznantes,
arena en los labios
que fijan el nudo.

La mar, el mar, la mar...
traición y promesa,
prisión de sirenas
que ignoran las sombras
que ahogan afuera.

La mar, el mar, la mar...
misterio insondable,
secreto que anuncia
que todo es la nada
y nada es el todo.

El Sietemesino

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