lunes, 8 de julio de 2013

La duda

 
 
 
 
Vendaval que me arrastra
bajo el hondo páramo
de la noche no tan oscura
a podridos mares
de sombras, sospechas.

Irremediablemente
abocado estoy a sumergirme...

... y oxidarme en ellos,
porque hoy
no se nadar ni troncos,
ni barandillas ni esperanza
a mi alrededor tengo.

De pesimismo
fecunda la incertidumbre mis horas,

de jirones
los párpados de mi corazón presumen,

de interrogaciones
explotar quieren mis sienes desesperadas.

No, hoy encuentro esa voz,
tu voz,
que a flote pueda mantenerme
y te pido perdón, sin embargo,
por sucumbir al expectante
y hambriento silencio
que aniquila
y asfixia,
tanto como aplasta
y devora.

O lo que todavía es peor,

perdón por rendirme a este silencio,
angustioso silencio,
que inevitablemente
  de ti me hace dudar.

Lo siento.



 
El Sietemesino
Imagen(Google)
 



2 comentarios:

  1. Todos tenemos diariamente ese momento de duda, esa visión apocalíptica de tarde domingo. Parece que nadie se acordara de nosotros. Y entonces... sobreviene la duda de la duda.

    Un abrazo.

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