sábado, 1 de junio de 2013

Tarde de septiembre

 
 


 La cerveza me hace verlo todo bien
y lo que ya de por sí está bien
me parece cojonudo.

Tal vez consuma tantas birras
como boquetes tengo en el alma
o el espíritu o lo que sea.

Yo chuflo mucho últimamente,
pero también es verdad

que escucho bastante a Steppenwolf.

Gira el ventilador, se apaga una tarde más
y ahí está la rubia
aliviando penas de otoño.

Si se ingiere rápido,
un bote en dos tragos por ejemplo,
sube que te cagas;

si se toma inmediatamente
no es necesario extralimitarse,
al menos para una complexión como la mía.

Tarde de septiembre en calzoncillos,
con una birra en la mano,
Born to be wild fuerte
y de fondo
las campanas de la iglesia de San José
replicando.

Mi abuela va todas las tardes
a esa iglesia a arrodillarse
y confesarse y recibir una hostia.

Yo estoy bautizado,
pero en otra iglesia,
en San Rafael,
donde una vez me obligaron a beber.
El cura, Don Rafael,
quiso hacer un simulacro de la última cena:
"¡bebe, cabrón!", me dijo.

Y no le hago ascos al vino,
pero aquí estoy en calzoncillos
bebiendo cerveza.

Es mi manera de luchar
contra los jiñapúas de los curas:
¡El vino es la sangre de Cristo,
pero la cerveza es el esperma de Satán!

Y me gusta,
quiero decir que no la bebo
sólo por sus efectos,
sino por su sabor, su olor...

Objetivamente hablando
es una sustancia amarga
¿tendré el paladar jodido?

El paladar o el alma
o el espíritu o lo que sea,
porque bebo mucho últimamente.

Aunque no sé yo
qué pensar de los extracuerpos,
hace tiempo que dejé de meditar;
Osho, sin embargo, ahí sigue
sobándome la mente.

Un tipo extraño,
"con muchos Royces", afirman.

Pero no importa si es verdad o mentira
lo que lees o lo que te dicen,
solo importa si tú crees en ello:
la fuerza de la creencia, tal cual.

Mas si Dios es infinito,
¿cómo coño voy a tener tiempo
y espacio
para creer en mí
si creo en él?

I believe in me,
no obstante soy bastante inseguro,
cosa de los estados mentales,
supongo.

Una sociedad tan frenética,
de inmediatez,
compulsiva,
nerviosa,
estresante
es lo que tiene.

Una sociedad creadora
de boquetes en el alma
o el espíritu o lo que sea
te lleva a beber botes de cerveza
de dos tragos.

Ya decía mi abuelo que "esto
no pueder traer na güeno".

No sé equivocaba el hombre.

Mírame si no a mí en pelotas
incrustado en la tarde preotoñal
de este día raro y fértil.

A veces los nietos te salen médicos
o abogados
o banqueros
o directores
y otras salen,
sin más...

Lo cierto
es que
bebo
mucho
últimamente.



El Sietemesino
Imagen (Google)


3 comentarios:

  1. Es lo que tiene vivir en latitudes meridionales, aquí te despelotas en casa, y agarras un peloteta de no te menees.

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  2. Vivir es una cuestión de actitud, y ni toda la cerveza del mundo puede compararse a un chute de alegría.

    Un abrazo.

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  3. El alcohol da alegrías de unas horas... y luego la resaca en forma de depresión puede ser terrible.

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