viernes, 4 de noviembre de 2011

Indisoluble





Hoy hace siete días
que el teléfono no paraba de sonar,
siete días ya
del sabor de las comidas sin sal,
de los parches y las inyecciones
de los pasillos y los goteros;
siete días...
...de morfina, desfibriladores y adiro
de simvastatina, efient y ramipril;
siete días
desde que casi me olvidara de respirar,
y por fin entendiese
que nunca podré escribirte una sola palabra
que te defina según mi corazón.
Jamás seré capaz de decirte
que emerges de las cosas
llenas del alma mía,
o que ya no te quiero, es cierto,
pero tal vez te quiero,
o que un clima de oro maduraba apenas
las diurnas longitudes de tu cuerpo
llenándolo de frutas extendidas...
Es inalcanzable, utópico, imposible
inventarte cosas tan maravillosas
y certeras.
Hace una semana, sin embargo, 
descubrí que no preciso metáforas,
rimas ni bellos adjetivos
para que entiendas el significado
que en mi vida tiene tu vida;
 basta un poco de realidad
como la de hace siete días
 cuando, aún inmóvil y con pulso incierto,
todo mi pensamiento seguías siendo tú.

El Sietemesino
Imagen (Goolgle)

5 comentarios:

  1. Asi es, en los minutos limites, cuando la vida se disfraza de incertidumbre emerge sin siquiera pensar, lo mas amado. Un abrazo..y que te pongas bien muy pronto :)

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  2. vaya, como los buenos poemas, todas las palabras se resumen en una última frase demoledora...

    Un saludo :)

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  3. Oh, vaya, Pequeño Saltamontes, muchas gracias por las palabras... jeje. Ya sabes que tú también estás, de manera más o menos constante, en mis pensamientos.
    Y recupérate, ¡¡coño!!
    Besituuus ;)

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  4. (¿Cabe reseñar el tono irónico de mi comentario? Que aquí la peña no me conoce y tal... xD)

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  5. No sé que coño pasa, que tus comentarios no entran en mi blog, eso si, me llegan al correo, algo es algo.

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