lunes, 29 de agosto de 2011

Y yo a ti

La de discusiones que mantuvimos tú y yo por negarme a formar parte de aquellas veladas familiares de los sábados y ahora ya ves, renunciaría a la cerveza con Paco, a la terapia de las letras y hasta a los partidos del Barça a cambio de poder sentarme a la mesa de mantel blanco bordado, y ver a tu abuelo sonreir porque el Betis ha marcado un gol o escuchar a tu tío Ángel hablar de ajedrez y telas y mercadillos, mientras tu abuela me reprocha que no como nada y tu madre nos contempla a los dos con ojos de orgullo porque seguimos muy unidos después de todo. Sí, exactamente con la misma expresión que tenía tu mirada cuando me decías eso de "te quiero más que a mi vida, canijo" y a lo que yo, completamente abrumado, no sabía qué contestar.
Ahora que no está esa mueca de alegría, ni la mesa con mantel bordado, ni los reproches de tu abuela, ni aquella mirada de orgullo, ni tampoco tú...ahora, sin embargo, sé la respuesta. Pero ya no tiene importancia para nadie, salvo para mí.

El Sietemesino
Imagen (Google)

3 comentarios:

  1. Muchas veces me pregunto si sirve de algo todo lo que llega a destiempo, a veces solo para darnos más cuenta de lo que perdimos o no supimos o pudimos apreciar.

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  2. Siempre encontramos el valor de las cosas cuando éstas desaparecen o ya no las tenemos.
    Machado decía que para encontrar el sentido al verdadero amor, primero hay que perderlo y luego conservarlo en el recuerdo.
    No estoy de acuerdo, es demasiado masoquista, pero en el fondo siempre es así.

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  3. no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos...una verdad como un templo. No hay discusión posible.

    un abrazo!!!!!!

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