lunes, 7 de septiembre de 2015

El hombre moderno




Un cuerpo mojado y rendido en la orilla,
un cuerpo arrastrado cual trasto inservible,
el cuerpo de un niño con hambre y con miedo
que el dedo indecente del hombre moderno,
condena a la muerte por obra y desgracia
de míseras causas.

Apenas un metro clavado de bruces,
quizás escarbando porqués sin respuesta
o puede que sólo sirviendo de pan
a moscas, cangrejos y leyes y normas...

... que el hombre moderno dictó sin vergüenza
pensando en sí mismo.

Petróleo, dinero, fronteras, dominio...
no más que los clavos para otro ataúd
que guarde las ruinas del hombre moderno,
cegado, creyendo sentirse inmortal
y obviando que el mar le devuelve tenaz
aquello que arroja.

Tan sólo una mueca de algo que fue,
tan sólo una masa de anhelos roídos,
tan sólo un chiquillo mostrándole al mundo
que la farsa del hombre moderno de mierda,
será para ellos también una playa:
también el sepulcro.

El Sietemesino
Imagen (Google)

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