miércoles, 10 de diciembre de 2014

La boca, la sangre y el alma




La boca que existe
sin risa en sus labios,
está castigada
a morder la desdicha.

No la reprimas, exhíbela.

La sangre que fluye
sin pulso amoroso,
está condenada...

... a mancharse en rutina.

No la emponzoñes, presérvala.

El alma que vibra
sin paz en su fondo,
está sentenciada
a anhelar la huída.

No la desveles, serénala.

La vida que anda
sin gracia ni beso
ni calma, se pudre
estancada en los días.

No la aniquiles, disfrútala.


El Siemesino
Imagen (Google)

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