miércoles, 5 de noviembre de 2014

Lo que el mundo necesita



Este mundo no urge muros
ni ciento diez mil policías
hostiando negritos bien duro
hasta sangrarles las encías.
No exige este mundo hamburguesas
guisadas al fuego del dolar
y menos aún las promesas
de aquellos que mienten y roban.
Apenas requiere este mundo
tópicos, lemas y proclamas

salidas del grito iracundo
que pasa las huelgas en cama.

El mundo precisa sin falta
recobrar la normalidad,
montañas de cimas más altas:
al mundo le falta igualdad.

Este mundo no urge guerras
ni rayas de coca en el baño,
ni granos de oro en la tierra,
ni criticar más al rebaño.
No exige este mundo milagros
forjados en papel moneda
y menos aún los macabros
métodos de un orden de mierda.
Apenas requiere este mundo
comprar el perdón de los vicios
que han convertido en nauseabundo
algunos sueldos vitalicios.

El mundo precisa sin falta
desempolvar ciertos preceptos,
montañas de cimas más altas:
al mundo le falta respeto.

Este mundo no urge autopistas,
ni casas, ni trajes, ni tele
capaz de aupar al periodista
y hacer de la audiencia un pelele.
No exige este mundo perfumes,
frasquitos de crema antiarrugas
y menos áun que se inhume
la belleza en edad madura.
Apenas requiere este mundo
doce mil canales de porno
que intenten en varios segundos
colmar apetitos sin fondo.

El mundo precisa sin falta
evocar una vieja ausencia
montañas de cimas más altas:
al mundo le falta justicia.

Este mundo no urge misiles
ni bancos, ni coches, ni ropas,
ni espectaculares desfiles
de tanques, banderas y tropas.
No exige este mundo esperanzas
cosidas en cromos sagrados
y menos aún ordenanzas
que reporten más deshauciados.
Apenas requiere este mundo
partidos de fútbol, cerveza,
darle un portal al vagabundo
o ahogar en alcohol la tristeza.

El mundo precisa sin falta
antiguas lecciones de ciencia,
montañas de cimas más altas:
al mundo le falta conciencia.

El Sietemesino

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