domingo, 9 de marzo de 2014

Ha muerto Panero




Ha muerto la boca rugiente
la mano rebelde,
el poema demente
que hirió a la moral...

... bajo un cielo de pólvora,
llanto y tiro en la espalda.

Ha muerto la sangre febril
del alma maldita,
la pluma vehemente
mojada en el fuego,
pura estricnina en noches
de rimas y mirlos 
e inodoras Flores del bien.

Ha muerto el loco
que hablaba solo 
en su celda psiquiátrica,
el mismo que quiso 
hacerle un catéter 
al niño de Nunca Jamás
pretendiendo traer los aromas
que alguien nos roba 
a punta de tiempo. 

Ha muerto Leopoldo María Panero,
y repiran dudosas conciencias,
molinos de viento,
el traje impoluto de los domingos.

Ha muerto el poeta,
mas no su saliva
llenando las frentes sombrías
de clara verdad
y honesto vivir.

Tras la valla del muro,
alejado,
fue el más sensato 
de los desheredados,
el diente afilado,
el miembro erecto 
del verso del mundo,
la voz que gritó:

"Hembra que entre mis muslos callabas
de todos los favores que pude prometerte
te debo la locura".


El Sietemesino
Imagen (Google)

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