miércoles, 15 de mayo de 2013

Entonces ella

 
 
 
 
Entonces..
 
me pongo aquellos vaqueros de antaño
y me lavo los dientes diez veces al día
y canto a Percy Sledge en la ducha
y leo poemas horteros y cursis
y noto que algo me está sucediendo.
 
Entonces...

el sol veraniego que ayer me irritaba
por arte de magia se vuelve caricia,
igual que el sabor de la sopa de ajo,
la escena final de la peli Titanic
o el llanto feroz e infantil del vecino.
 
Entonces...
 
no puedo ni debo vivir de este modo
andando el camino saltito a saltito
alegre y risueño, con cara de lelo,
y oyendo a la abuela decirme enfadada
"termínate el plato que no comes ná".
 
Entonces...
 
tan grave es la cosa que incluso mis primos,
ruidosos mocosos que apenas levantan
un palmo del suelo, se mofan de mí
y al darles la espalda ya escucho decir:
"el primo parece que vaya fumao".
 
Entonces...
 
pues eso, que el tema se fue de las manos
y ahora ni fiestas ni fútbol ni siesta;
ahora me paso las horas del día
moviendo abstraído el cursor del ratón,
jugando a tocar tus facciones virtuales.
 
Entonces...
 
entonces mil gracias, querida hechicera,
por cuanta nociva cordura arrancaste,
sembrando después lo Esencial en lugar
de aquello Importante que poco valió:
si amar es vivir, respirar sólo existir.
 
 
El Sietemesino
Imagen (Google)


4 comentarios:

  1. Es tan musical el poema, que no he podido evitar leerlo al ritmo de una canción de Sabina de forma espontánea y sin querer.
    Se trata de la canción (que es recitada): Como Te Digo Una "co" Te Digo La "o". La letra no tiene nada que ver con el poema, sino la musicalidad y el ritmo.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar