jueves, 26 de julio de 2012

El Tío Manolín



Deja tras de sí un sabor particular,
un cierto aire de novedad,
un brillo como muy personal
El Tío Manolín con su felicidad.
Quizás la irresistible naturalidad,
tal vez esa marcada efusividad,
o puede que la perfecta paz
que El Tío Manolín llega a mostrar.
Lo cierto es que después de Él,
de su presencia harto inspiradora
todo parece mejor, diferente, especial
y por cambiar empieza a cambiar
incluso el color de mis horas,
pudiendo tranquilamente descansar
hasta que de nuevo aparezca y me joda...
El Tío Manolín con su odiosa felicidad.

El Sietemesino
Imagen (Google)

6 comentarios:

  1. En los tiempos que corren, primo, ser un poco feliz ya es mucho, ¿no crees?
    No creo en la excesiva felicidad de acontecimientos deportivos y similares. Yo creo que la alegría hay que buscarla dentro. Y en la compañía de quienes nos hacen sentir bien.
    Y en última instancia en una buena birra.

    Un abrazo.

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  2. ¿quien es ese insensato que se atreve a ser feliz en estos tiempos?

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  3. Uy, ojalá hubiera muchos así. Pero en este momento me parece pura fantasía. Se necesita ;)

    Un saludo

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  4. Pues ando como muy despistado porque no tengo ni zorra idea de qué o quién es el Tío Manolín.

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  5. Captar la felicidad de los demás puede traer felicidad ... o envidia. En este último caso, tratamos de desenmascarar , calificar, diagnosticar ... esa felicidad, para que no nos afecte. En el primer caso no hay nada que hacer. Prefiero lo primero, otra cosa es que siempre lo acepte.

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  6. No le hallo mucho el sentido, si es figurado o literal, pero sea cual sea, siempre es bonito andar alegre.

    Saludos y letras

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