viernes, 18 de mayo de 2012

Pijas





Sus caricias son de plástico,
sus palabras son de plástico,
sus miradas son de plástico,
 sus pedos son de plástico.

Están vacías,
siempre estuvieron vacías,
vacías como un agujero vacío
que rebosa vacío.....
... en mitad de la nada,
en mitad del vacío.

Lunes Corte Inglés,
martes esteticién,
miércoles clases de "dance",
jueves pelu,
viernes sábados y domingos
martinis y sexo y desenfreno
(pero con precaución,
que la manicura vale mogollón).

Son el producto perfecto,
la imagen ideal,
el modelo a imitar,
las mujeres total.

Una putada que a veces tengan bajones
que las hagan llorar
porque "el móvil al que llama
está apagado o fuera de cobertura". Qué mal.

Qué mal sentirse tope de mal
sin ganas ni de ve la televisión
ni de ir a la inauguración de la disco
ni de fumarse el nevadito que guardan
en su bolso Paco Rabbane.

Qué marrón que de vez en cuando
tengan el día tonto y les dé por pensar
y preguntarse por qué la vida es así,
por qué siempre a ellas,
por qué nadie las comprenderá.

Afortunadamente
no dura mucho el "emparramiento",
afortunadamente
pronto las nubes se van,
afortunadamente
papá aún tiene mano en la empresa,
afortunadamente
mañana es sábado y toca fardar

de pechos de plástico,
de labios de plástico,
de nariz de plástico,
 de vida de plástico.

Son el producto perfecto,
la imagen ideal,
el modelo a imitar,
las mujeres total.

Si algún día los pegotes de rimel
les permitiera abrir los ojos,
se jiñarían vivas al poderse mirar.

El Sietemesino
Imagen (Google)

7 comentarios:

  1. En general, en cierta forma tenemos lo que nos merecemos. Lo que es una pena es no tener cerebro, ni de plástico.

    ResponderEliminar
  2. Tienen el peligro de cualquier otro producto de plástico: El reciclaje.

    ResponderEliminar
  3. ¡Qué triste!, que haya una fauna a la que alimentar, y que con el tiempo, pasan de animales a cosas.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  4. Osea que superfuerte, nunca lo había pensado, jo es super-profundo.

    ResponderEliminar
  5. Qué magnífico poema, primo, que me recuerda al cáustico Quevedo, y ese colofón... un diez.
    Qué felicidad la de no pensar.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  6. Increíble :)
    Has plasmado en este poema grandes verdades sobre...esa clase de gente.
    Un besito!

    ResponderEliminar
  7. Me gusta más la poesía crítica que criticar.
    Me gustan más las preguntas que contestar.
    Me gusta más el cuidado al opinar que sentirme justo al jusgar.
    Me gustar jugarme adentro más que mirar a jugar.

    ResponderEliminar