jueves, 15 de marzo de 2012

Nubarrón (pasajero)

Crispados y malhumorados andamos con el ambiente que nos rodea.  Y no es para menos. 
Tal situación ya lleva con nosotros demasiado tiempo e impide olvidar la macroeconomía de la que hasta hace poquitos años ni nos preocupabamos porque bien, la desconocíamos, bien pensábamos que era cosa de gente importante. 
Resulta, sin embargo, que la citada ha destrozado todo nuestro sistema de vida, y ahora andamos como pollos descabezados sin saber para dónde debemos encaminar nuestro futuro.
A causa de la crisis financiera experimentamos una realidad que nos disgusta y trastorna, una crisis que no hemos provocado y por la que, injustamente, debemos pagar. Tres son los tipos de "deudores":
En primer lugar se hallan aquellos que han perdido su modo de...
...sustento e ignoran cómo poder arreglar su futuro a corto plazo, en un país incapaz de ofrecerles oportunidades en buenas condiciones.
En segundo término están los jóvenes, que se han topado de bruces con que el porvenir que se les auguraba al acabar de estudiar se ha desvanecido cual niebla en la mañana, impidiéndoles divisar hoy la forma de labrarse la vida.
Por último, vemos a los que aún manteniendo su puesto profesional se pasan el tiempo esperando lo peor dado que en cualquier momento pueden engrosar las filas de los primeros. El empresario, conociendo de primera mano el asunto, aprovecha (con la connivencia gubernamental) para apretar y pisotear los pocos derechos que les quedan, lanzando frases tipo "lo hacemos por tu bien", "por poder mantenerle en tu puesto". 
Sí, la desorientación y desesperanza que nos salpica anda creando en nosotros un espíritu amargo y lleno de desasosiego. Quiero, sin embargo, enviar desde aquí una bocanada de oxígeno y hacer creer que todo ciclo tiene su final.
No obstante, vamos a necesitar de todas nuestras fuerzas para podernos quitar de encima semejante desánimo y amargura. Lo único que nos queda a los de a pie: levantarnos y seguir adelante. A fin de cuentas, así se ha forjado la humanidad.

La Minina
Imagen (Google)

6 comentarios:

  1. Tampoco queda otra... seguir mientras se pueda.

    ResponderEliminar
  2. SEGUIR SEGUIR SEGUIR! LETRAS LETRAS LETRAS! notenemos de otra!
    buena vibra!

    ResponderEliminar
  3. Seguir adelante y no olvidarse de los que no han metido aqui para no caer en los mismos errores.

    ResponderEliminar
  4. No hay que ser un ignorante que niega la realidad...pero tampoco un catastrofista que grita y grita, a menudo a causa de tragedias que no son las suyas. A pelear.

    Un abrazo :)

    ResponderEliminar
  5. Precisamente el final de ese ciclo es lo que más temo. Porque si dejamos hacer, y no nos enfrentamos a sus planes, estamos condenados a ser un país colonizado y eternamente endeudado. Triste herencia que dejaremos para los que vienen detrás. Espero que no llegue a ser así, y que seamos capaces de evitarlo.
    Un abrazo, y buen fin de semana.

    ResponderEliminar
  6. Ni conformistas ni radicales...
    Tenemos sociedades diversas, pero al final del día todos tenemos aquello por lo que luchamos.
    El detalle, reivindicar cuando alguien lucha por robarle al otro lo suyo.

    Saludos y letras.

    ResponderEliminar