martes, 28 de febrero de 2012

02:25 a.m.





Otra noche abrasadora.
Otra noche de sudores.
Otra noche hasta los huevos.
Es lo que toca en Agosto
y lo que tiene la estupidez.

Cuando el boquete en el pecho
alcanza cierta  profundidad,
cosa tan ridícula...




...como la temperatura
es suficiente para herir.

Sin su boca intempestiva,
ni sus deseos urgentes,
ni sus desbordados pechos;
sin su: “te quiero, canijo”
ya ni por teléfono

el calor que me impide dormir
llena el vaso del desespero,
porque planchar la oreja es
una manera de esquivar
la realidad que he elegido.


Y aquí estoy, cual gilipollas
viendo fotos de cuando los dos
sumábamos Nosotros
mientras pienso que ya es hora
de comprarme un ventilador,


esta noche abrasadora.
Esta noche de sudores.
Esta noche hasta los huevos.
Rota por los treinta grados
y el recuerdo de aquel día.

El Sietemesino
Imagen (Google)

6 comentarios:

  1. Me encanta el final...y la combinación de lo cotidianamente molesto con un dolor mucho más difícil de sobrellevar, disimulado por un humor caotico y brillante. Vamos, que me encantó.

    Un abrazo :)

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  2. Calor + Preocupaciones el cóctel terrible para el sueño.

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  3. Muy buena sietmesino!!! como estás? que hacía dias no sabía de ti! espero que bien. Bonito entrar y encontrar un poema otra vez! un abrazo muy fuerte.

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  4. Qué buen texto, se siente el ambiente y el entornillo, las palabras se desbordan de una manera curiosa.

    Saludos y letras.

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  5. a mi parecer te hace falta un baño de agua fría -por diversas razones- en noches como esa.
    buena vibra!

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