martes, 13 de diciembre de 2011

The man

Little Richard. Richard Penniman. Lucille. Rock and roll puro, nada de tupés blancos, nada que huela a montajes. Negro, gay, transgresor. Richard, Little Richard. Políticamente incorrecto. Tutti Frutti. Negro en los cincuenta norteamericanos.
Penniman, Richard Penniman haciendo mover los culos más pesados y fofos. El auténtico arquitecto, el verdadero fabricante junto a Chuk Berry. Después vinieron los demás: Jerry Lee Lewis y cía. El gran Lewis presentándose en casa del producto Elvis con revólver en mano para aclarar ciertos asunto. Pero eso fue después. Cuando el rock and roll ya existía mucho antes de que los blancos aprendiesen a bailar.
Ser gay en los cincuenta norteamericanos era como ser una mierda en la acera. Pero Richard, Little Richard no era una mierda, era un gay negro genial en un país estreñido. El Sr. Penniman representaba la transgresión, el salto, la diferencia, el talento. Él era el ritmo.
No interesaba un icono oscuro y con un ojete tan ancho...
...como el Océano Atlántico. No podía ser que un afroamericano fuera considerado el inventor, el diseñador, el creador del rock and roll (Chuk Berry lo sabe muy bien).
Sin embargo, ¿dónde están ahora los demás?, ¿dónde están los niños ricos y guapos?, ¿dónde los blanquitos de cara angelical?. Ellos guardan silencio bajo tierra ante el maestro, ante Little Richard. Ante uno de los padres del rock and roll.

El Sietemesino
Imagen (Google)

7 comentarios:

  1. Lo que has escrito tiene actitud de Rock´n´Roll... ¡Me gusta!

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  2. Desde luego tuvo que ser duro en su época.

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  3. ¡Por fin!, aunque con truco, puedo dejar comentario. La sociedad anglosajona, tan hipócrita y tan religiosa, obligó a cambiar la letra de la canción Tutti Frutti, por ser provocativa (en realidad lo era), y porque ya de por sí la palabra tutti frutti es significativa de homosexual. También hubo de renunciar públicamente a su homosexualidad, pues era ministro de dios en su iglesia, y casó , entre otros, a Bruce Willis y Demi Moore.
    Saludos y un abrazo.

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  4. El país de la propaganda tiene que cuidar los detalles y especificar lo que está permitido y lo que no, pero a veces se les va de las manos.

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  5. Eso sí que era jugar bajo presión, como James Brown, como Chuck Berry...supongo qe para enfrentarte a tantos problemas debías estar un poco loco. Bendita locura...

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