martes, 31 de mayo de 2011

Exceso de televisión

Llevaba tres horas delante del televisor cuando empecé a encontrarme raro, como fuera de mí. Extraña sensación que no me quitó, sin embargo, las ganas de intentar aprovechar un programa en el que la exuberante presentadora dejaba ver sus esbeltas pantorrillas forradas por unas medias rosas de rejilla. Aunque no fue más que eso. Un intento. Pues a pesar de afanarme insistentemente en la tarea no logré bajarme la cremallera del pantalón, siquiera fui capaz de rozarla. Volví a probar. Nada. Otra vez. Cero. -Joder, putas cervezas. Vaya colocón más asqueroso llevo-, pensé mientras caía en la cuenta de que solo había bebido un par de latas. Inquieto, fui al cuarto de baño a darme agua fría a fin de despejarme. Misión imposible. El interruptor de la luz, el grifo, la toalla...también parecían cubiertos por una invisible capa que impedía pudiera tocarlos. Sin embargo, lo peor vino al salir del servicio. Asustado corrí hacia el comedor para coger el móvil y decirle a mi hermano que no me sentía bien, que me acompañara al hospital, cuando, para mi sorpresa, observé desde el pasillo que yo seguía sentado en el sofá ante el televisor. Entonces lo comprendí todo. Policía, llantos y coronas de flores no tardaron en llegar.

El Sietemesino
Imagne (Google)

6 comentarios:

  1. Estaba convencida que era un viaje astral.. hasta la ultima frase. Bueno, la muerte tambien es un es desdoblamiento...solo que no hay forma de volver al cuerpo fisico

    ResponderEliminar
  2. Que putada que te pase a mitad de la película, aunque quizás desde el otro lado se pille el digital-plus por la cara.

    ResponderEliminar
  3. Muy bueno Sietmesino!!!, me ha gustado el final. Y Piedra, tienes unas salidas muy buenas!!! :D

    Me encantan tus relatos sietmesino!. Un beso.

    ResponderEliminar
  4. Nos estas mal-acostumbrando. Otro buen microrelato.

    ResponderEliminar
  5. muy bueno!!! también podía tener el don de la bilocación, como aquella monjita de Ávila....jajajaja

    ResponderEliminar
  6. Me gusta la TV, espero nunca me pase que nadie se dé cuenta de que he muerto delante de ella, mientras me contempla.

    ResponderEliminar