sábado, 10 de agosto de 2013



Tus lunares
gotas de chocolate que salpican caprichosamente universos de seda.

Tus dedos
níveos pétalos de calor que el viento de la ternura posó una vez sobre mí.

Tus ojos
misteriosas noches árabes que inducen feroces deseos de traslado.

 Tus mejillas
orillas de carne constantemente humedecidas por olas de rubor.

Tu risa
refrescante ungüento que tonifica los dormidos músculos de la dicha.

Tus suspiros
hilo refrescante de vida trenzado por latidos y profunda emociones.

Tu pelo
manantial de olor y suavidad bajo el que se esconden tesoros de cisne.

Tus gestos
reflejo de ritmo vital y hojas de té para quien tiene la suerte de observarte.

Tu boca
húmedo abismo por el que se despeña en solitarias horas mi imaginación.

Tus senos
convexos paisajes de hirviente porcelana cuyas sonrosadas cimas sueño.


sustento de este torpe idiota que te desea, que te sueña, que te añora, que te adora, que te piensa, que te llora; que te quiere. 

El Sietemesino

2 comentarios:

  1. Excelente texto, colega,
    metáforas firmes, nada ostentosas...
    descripciones ideales,
    gran manejo del lenguaje.

    Te pongo un diez.

    Saludos y letras

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  2. Entrada... ¡sorprendente! Muy distinta de otras que he leído por aquí. Me fascina tu capacidad camaleónica. Afortunado tú (y afortunada ella). Un abrazo.

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