lunes, 24 de diciembre de 2012

Vivir en la mentira


Lo que un día estudiamos en la escuela, lo que aún nos dicen algunas enciclopedias, lo que vemos en ciertos anuncios publicitarios es absolutamente falso. El nombre del inventor es Antonio. El otro, el que siempre dimos por válido, no era más que el nombre de un empleado de la oficina de patentes y marcas, que supo apropiarse de la genial idea aquél. Es por eso que el primero, a pesar de ser el auténtico autor, murió en la miseria y bajo la impotencia que genera ser víctima de la injusticia y, el segundo, después de haber experimentado el reconocimiento, los lujos y las...
... comodidades que le brindaron la usurpación que, en su día, cometió. Sin embargo, el auténtico inventor del teléfono fue Antonio Meucci. Alexander Graham Bell, solo un impostor desenmascarado por el tiempo.
 
 
 
Sherlock Holmes nunca dijo "elemental, querido Watson" ni Humprhey Bogart "tócala otra vez, Sam". Jamás, en la obra de Sir Conan Doyle, se lee a Sherlock Homes dirigirse a su fiel compañero de tal modo y, en la película Casablanca, Rick Blaine solo suelta un seco: "Tócala, Sam".
 
 
 
La rivalidad entre Mozart y Salieri nunca existió, al menos en la medida que se pretende hacernos creer. Todo forma parte de la imaginación de Milos Forman. Solo eso. La analogía Mozart Vs Salieri como ejemplo del blanco y el negro, del cielo y el infierno, de lo bueno y lo malo es absolutamente injusta. El austriaco fue un genio, Salieri un gran músico. Y tal rivalidad jamás existió, al menos en la medida en que la genial Amadeus intenta hacernos creer.
 
 
El Sietemesino
Imagen (Google)

1 comentario:

  1. Es lo que tiene repetir las cosas. Con la repeticion se cree que es cierto aunque no deja de ser falso.

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