martes, 30 de octubre de 2012

Kurt vive


La adolescente amaba tanto a Kurt Cobain, que pretendía rendirle fidelidad suicidándose de igual forma, además, que su idolatrado rubio de Seattle. Mas como no disponía de suficiente dinero para agenciarse un arma de verdad bajó a los chinos, compró una browning 9 mm y la cargó a rebosar con amoniaco, salfumant y lejía.
No obstante, a pesar de todo, ella aún cree recordar haber entrado a hurtadillas al baño, escribir con pintalabios rojo en la puerta "Kurt vive" y descerrajarse, entre los temblores propios del momento, un chorro letal en su boca de dieciséis octubres. Cree. Solo cree. Porque desde aquel fatídico día Susana vende cupones de la once y es conocida en su barrio como la Loca del Ojo Quemao.

El Sietemesino
Imagen (Google)

6 comentarios:

  1. Un poco truculenta, sí... ¿Tenía mala puntería, o qué?

    Un abrazo :P

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  2. No soy capaz de entender la devoción por un músico, deportista, club, actor, Dios, patria ni nada, salvo la sangre de tu sangre, como para quererte tan poco.

    Siempre tendrá la opción de dispensar boletos a ritmo de los Foo Fighters, algo es algo.

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  3. Es que si no eres un nene de papa millonario y drogadicto no tiene el mismo efecto el suicidio.

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  4. Wow, fuerte, evidenciante, interesante, concisa.
    Me encantó,
    un abrazo, sietemesino

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  5. A los artistas hay que admirarlos exclusivamente por su arte, en un amplio porcentaje son personas atormentadas las cuales son más de compadecer que de admirar.

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