domingo, 18 de septiembre de 2011

Radiografía de una cogorza

La cerveza me hace verlo todo bien, y lo que ya de por sí está bien me parece cojonudo. Tal vez consuma tantas cervezas como boquetes tengo en el alma o el espíritu o lo que sea. Yo chuflo mucho últimamente, pero también es verdad que escucho bastante a los Doors. Gira el ventilador, se apaga una tarde más y ahí está la rubia aliviando penas de otoño. Si se ingiere rápido, un bote en dos tragos por ejemplo, sube que te cagas; si  se toma inmediatamente no es necesario extralimitarse, al menos para una complexión como la mía. Tarde de Septiembre en calzoncillos, con una birra en la mano, Jim Morrison fuerte y de fondo las campanas de la iglesia de San José replicando. Mi abuela va todas las tardes a esa iglesia a arrodillarse y confesarse y recibir una hostia. Yo estoy bautizado, pero en otra iglesia, en San Rafael,  donde una vez me obligaron a beber. El cura, Don Rafael, quiso hacer un simulacro de la última cena y me dijo: "¡bebe, cabrón!". Y no le hago ascos al vino, pero aquí estoy...
...en calzoncillos bebiendo cerveza. Es mi  manera de luchar contra los jiñapúas de los curas: ¡El vino es la sangre de Cristo, pero la cerveza es el esperma de Satán!. Y me gusta, quiero decir que no la bebo solo por sus efectos, sino por su sabor, su olor... Objetivamente hablando es una sustancia amarga así que ¿tendré el paladar jodido?. El paladar y el alma o el espíritu o lo que sea, porque bebo mucho últimamente. Aunque no sé yo qué pensar de esas cosas extracopóreas, hace tiempo que dejé de meditar. Sin embargo, Osho sigue ahí, follándose a mi mente. Un tipo extraño, con muchos Royces, afirman. No importa si es verdad o mentira lo que lees o te dicen, solo importa si tú crees en ello. La fuerza de la creencia, tal cual te lo cuento. Es un arma poderosísima. Mas Dios es otra cosa, es infinito, ¿no? y si yo creo en Dios cómo coño voy a tener tiempo y espacio para creer en mí. I Believe In Me. Soy bastante inseguro, no obstante, cosa de  los estados mentales, supongo. Una sociedad tan frenética,  de inmediatez, compulsiva, nerviosa, estresante es lo que tiene. Una sociedad creadora de boquetes en el alma o el espíritu o lo que sea te lleva a beber botes de cerveza de dos tragos. Ya decía mi abuelo que "ésto no pueder traer na güeno". No sé equivocaba el hombre. Mírame si no a mí en pelotas incrustado en la tarde preotoñal de este día raro y fértil. A veces los nietos te salen médicos o abogados o banqueros o directores y otras salen, sin más. Lo cierto es que bebo mucho últimamente.

El Sietemesino
Imagen (Google)

3 comentarios:

  1. últimamente mi visión de las tardes preotoñales son idénticas a las tuyas...sólo que mis reflexiones suelo hacerlas en bragas.
    P.D.- ni que decir tiene que soy una amante incondicional del dorado elemento.
    Buenísimo el texto....
    un saludo!!!!

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  2. Se escribe "hostia", con hache.

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