domingo, 6 de febrero de 2011

La tele ha dicho

Que  el ritmo no pare. Que se note la ausencia de ética. La televisión mola mazo.
Y es que Rubén, más conocido como el Vaca y detenido por su presunta implicación en la muerte de María Esther Giménez, no ha tardado en convertirse por obra y gracia de la Caja Tonta, en poco menos que en culpable de asesinato.
De él se han apresurado a decir los profetas de la verdad, los presentadores de los espacios informativos, que es "presunto culpable", afirmación de lo más prudente si no fuera por la influencia que La Bicha ejerce sobre la masa; de sobra sabemos que el carnicero, la portera, el frutero o... 
...el panadero del pueblo de Rubén no valorará en su justa medida la notable diferencia entre "culpable" y "presunto culpable". Apenas se tendrá en cuenta un matiz tan fundamental.
Y sí, quizás El Vaca sea el asesino de María Esther, pero lo único cierto hasta la fecha es la irresponsabilidad con que algunos medios están actuando; los daños ocasionados sobre el sospechoso, cuando todavía se desconoce su importancia en lo sucedido, son ya irreparables. Eso, sin embargo, parece irrelevante. Lo importante es llenar los tiempos de cualquier forma. El fin justifica los medios. Ante todo cifras, espectadores y dinero, dinero, mucho dinero.
No en vano dice el sabio refranero que vender la piel del oso antes de cazarlo suele ser mal negocio. Y puede que tenga razón a tenor de lo acontecido con la pobre Dolores Vázquez; un ejemplo demasiado cercano en el tiempo como para creer lo contrario.

El Sietemesino
Imagen (Google)

4 comentarios:

  1. En todos este tipo de casos es igual, como hay tanta audiencia hay que decir cosas, contrastadas o no.

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  2. Es verdad, lo que importa es rellenar las noticias y dar más morbo al asunto, ... penoso pero real.un besito!

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  3. ---jejeje, cosas de la democracia, el dedo justiciero del populacho ha señalado y eso es definitivo... de-fi-ni-ti-vo, lo demás sobra, y ahora los juzgados dirán, pero de eso hablaremos en otro momento.... saludos varios.

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  4. No estoy enterada del caso particular, pero me suena tan familiar el hecho de que la prensa (¡El cuarto poder!) sea la que dicte las sentencias antes que lo hagan los jueces verdaderos.
    Lamentable el daño que se le hace a las personas cuando se "habla" mal de ellos, siendo o no culpables, pero lo hecho hecho está y así es que se manejan las cosas en este mundo (que para nada es justo)

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