miércoles, 16 de febrero de 2011

Apego

Encender la estufa esta noche de perros y meterme bajo el edredón completamente desnudo mientras el tío Chaikovski inventa la música, es un placer perfectamente redondo como una rodaja de mortadela.
Sin embargo, un buen hachís no hace necesariamente un buen camello ni el placer, por muy redondo que sea, garantiza la ausencia de la melancolía.
Y es que que la ruptura de ciertas costumbres puede llegar a sentar a veces cual plato de arroz Tres Delicias precocinado, de modo que, ¡cómo pretender encontrar algo de sosiego precisamente hoy, que las obligaciones proletarias se me han llevado la cotidianeidad de tu desaforado cuerpo francés!.

El Sietemesino
Imagen (Google)

9 comentarios:

  1. Es lo que tenéis los pobres, que nunca estáis contentos.
    ¡A trabajar tu también! tanto lamentarse y holgazanear
    :P

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  2. incluso a veces una rodaja de mortadela puede hacerte gozar:P

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  3. Los humanos somos animales de costumbres y el cambiarlas es dificil

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  4. Somos rutinarios, tristemente rutinarios. Querer romper con la rutina es ya una rutina. Estamos lanzados al mundo del hastío y las obligaciones diarias, condenados como condenaron los dioses antiguos a Sísifo a cargar una enorme roca hasta lo alto de una montaña para que después ella rodara, y Sísifo volver a bajar e iniciar su trabajo por la eternidad. Pero lo más triste de eso es la conciencia del absurdo y sin sentido de la vida.

    Pero que más da. La vida es un constante desear y desear que nos lleva al dolor por no tener el objeto de nuestros deseos. Pero cuando las logramos alcanzar nos apegamos a ellas. Pero llegan las obligaciones del mundo que nos impiden disfrutar de ello, el trabajo explotador, las obligaciones materiales para sobrevivir en este mundo que es el más irracional e inhumano de los posibles. Solo quedan tres alternativas: 1- resignarse y vivir el absurdo. 2- rebelarse contra el sistema para intentar cambiarlo, lo que implicaría la persecución, el encarcelamiento o la muerte. O, 3- el suicidio, para salir de este mundo lo más rápido posible.

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  5. Hola Sietmesino!!! me ha gustado tu escrito y tambien el comentario de Jorge!. Cuando uno siente el apego a algo, se hace esclavo de ello, cuesta mucho el romper con esto pero todo el mundo es capaz si lo intenta por más dolor o sufrimiento o dejadez o palo que le haga a uno de romper con la monotonía. Todo necesita su tiempo, pero levántate de la camita que ya saldrá el sol!!.

    Un besito sietmesino!! Y buenos dias!.

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  6. ¡Ah! malditos apegos... yo, si quieres, te puedo dar unas lecciones de como vivir sin sentir apego por nada ni nadie, después de estos años, soy toda una experta.

    Saludos entre chupetes de hielo del tamaño de postes de la luz ;)

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  7. El apego es aquello que no nos permite disfrutar pues cuando tenemos el objeto de apego no lo valoramos y cuando no lo tenemos entonces lo echamos de menos.
    Hay que vivir sin apegos que eso nos destroza. Quiere todo lo que tengas que querer a quien se merezca que lo quieras y a aquellos que no se lo merecen pues quiérelos también (por esto del buen samaritano y el prójimo y demás jaja), pero, si no tienes a la persona a tu lado cómo es posible que lo dejes de querer? Imposible, lo que hay que hacer es transformar ese querer en lindos recuerdos (si es que esa persona no vuelve) y si vuelve, pues aprender a querer sin apegos para que puedas valorar y disfrutar...
    Mucho enredo... pero trata de leerlo 20 veces a ver si lo entiendes. Te envío un abrazo apretado y despegado.

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  8. ¿Para que romper con un apego? eso causaría mas sufrimiento. Por otra parte, Z dice que puede dar lecciones para vivir sin apegos. Esa postura implica un apego, el apego a la libertad. vivir es en si un apego a la vida. La única salida para romper con los apegos es el suicidio.

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  9. Ah!, por fin alguien dijo lo más cierto que existe, J. Chacón, un saludo y una mala cuerda y por supuesto, ánimo!!

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