jueves, 18 de noviembre de 2010

La otra Palestina




Tinta roja
abrasa la arena del Sáhara.
Tinta de las venas
de niños, mujeres y hombres.
Litros y más litros de sangre
con los que escribir
las vergüenzas del hermano
que observa la injusticia,
pero que permanece callado
por temor a que se le escape
el aire de Ceuta y Melilla
 que llena su boca.
Sin embargo,
los niños siguen muriendo,
las mujeres siguen muriendo
y los hombres siguen muriendo.
El Sáhara sangra
la indiferencia del hermano
al que jamás le negó la sombra
ni los frutos
de sus generosas palmeras.
Sí, sangra El Desierto,
se le escapa la vida
al pueblo saharaui,
pero el silencio,
un silencio oscuro
 como el lomo del atún,
es lo único que ese hermano
sabe contestarle.

Foto (Google)
El Sietemesino


2 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho este poema, desde luego se te da muy bien escribir y retratar desde la cruda realidad lo que está pasando en el Sahara.

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  2. Es triste, y vergonzoso, el mutismo del gobierno español ante el problema saharahui...
    Miles de besos como estrellas

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